Nueva Receta Electrónica entra en vigencia: modernización clave, pero persisten dudas sobre seguridad de datos clínicos
El Minsal lanzó el Sistema Nacional de Receta Electrónica con promesa de mayor trazabilidad y menos errores, mientras expertos advierten que el éxito dependerá de blindar la información sanitaria.
El Gobierno presentó oficialmente el Sistema Nacional de Receta Electrónica (SNRE), la plataforma que digitaliza la emisión, almacenamiento y dispensación de recetas en Chile. El Ministerio de Salud explicó que el sistema permite gestionar recetas “a través de una plataforma web a la cual se puede acceder con ClaveÚnica”, y que su implementación será progresiva para ajustarse a las realidades de conectividad del país.
La promesa central del SNRE es clara: reducir errores y mejorar la seguridad del paciente. Hoy, cerca del 70% de las recetas manuscritas puede contener información incompleta o ilegible, un problema que la digitalización busca corregir mediante validaciones automáticas, identidad del profesional en línea y firma electrónica. La plataforma también permite recuperar recetas extraviadas, consultar historiales y garantizar continuidad de tratamientos en cualquier farmacia del país.

Sin embargo, junto con el entusiasmo técnico, comenzó a instalarse un debate inevitable: la protección de los datos clínicos.
La receta electrónica no solo reemplaza un papel; revela diagnósticos, patologías crónicas, tratamientos sensibles e información íntima sobre la salud de millones de personas. Y, aunque el Minsal ha asegurado que el sistema cumple con estándares de seguridad, especialistas del sector advierten que el desafío no es menor.
La preocupación se intensificó tras el hackeo al Instituto de Salud Pública, que mantuvo al organismo paralizado por 12 días sin que hasta hoy exista una explicación completa del incidente. Para actores del mundo farmacéutico y expertos en salud digital, el episodio recordó lo frágil que puede resultar la infraestructura sanitaria si no cuenta con blindajes adecuados.
En conversación con radio Bio Bio, el vocero del Colegio de Químicos Farmacéuticos, Javier Campanini, valoró la trazabilidad que introduce la nueva plataforma, asegurando que “tanto prescriptores, como pacientes y dispensadores van a poder tener digitalmente todo un sistema trazado de recetas”. Sin embargo, desde el sector independiente también se insiste en que este trazado debe ser estrictamente controlado, evitando accesos indebidos y manteniendo el principio de confidencialidad como eje del sistema.

El funcionamiento del SNRE incorpora códigos únicos para recetas impresas, verificación del profesional prescriptor a través del Registro Civil y la Superintendencia de Salud, y validaciones en tiempo real que dificultan la falsificación o el uso ilegal. Pero para muchos actores, el verdadero examen será demostrar que la plataforma puede operar sin abrir espacios para que terceros no sanitarios accedan, directa o indirectamente, a información clínica.
La modernización, coinciden todos los sectores, es un avance ineludible. Pero su legitimidad dependerá de que la tecnología mantenga el mismo nivel de reserva que históricamente ha tenido la relación entre médico, paciente y farmacia. Y en esa frontera —la privacidad y el control de datos— se jugará buena parte de la confianza ciudadana en esta nueva etapa de la salud digital en Chile.

