Nueva Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales moderniza permisos sanitarios y prepara cambios para farmacias
La Ley N° 21.770, publicada en el Diario Oficial, busca simplificar la tramitación de permisos públicos mediante un sistema digital único. En el ámbito farmacéutico, anticipa una gestión más ágil de autorizaciones sanitarias y fiscalización posterior.
Con la publicación de la Ley N° 21.770, denominada Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales, el Estado chileno inicia un proceso de modernización regulatoria orientado a reducir la burocracia, estandarizar los procedimientos y digitalizar la gestión de permisos otorgados por organismos públicos.
Conocida como la “Ley de Permisología”, esta norma —promulgada por el Ministerio de Economía— busca unificar criterios y plazos para la tramitación de autorizaciones, resoluciones y fiscalizaciones, a través del nuevo Sistema Unificado de Permisos Sectoriales (SUPER), una plataforma electrónica que permitirá ingresar, seguir y acreditar trámites de manera digital.

En materia de salud y farmacia, la nueva ley no modifica directamente el Código Sanitario, pero abre la puerta a cambios relevantes. En el futuro, las autorizaciones de funcionamiento de farmacias, botiquines y almacenes farmacéuticos podrían gestionarse a través del sistema SUPER, con plazos uniformes, trazabilidad digital y respaldo automático para cada solicitud.
Una de las innovaciones más comentadas es la incorporación de declaraciones juradas como técnica habilitante alternativa, lo que permitiría que actividades de bajo riesgo sanitario se consideren autorizadas desde su presentación, sin requerir aprobación previa. Este mecanismo, sin embargo, implicará mayor responsabilidad directa para los titulares y un rol más activo de fiscalización posterior por parte del Ministerio de Salud y las SEREMI.
Según el análisis del Observatorio de Farmacias Independientes, el impacto en el sector dependerá de los reglamentos que el MINSAL emita durante 2026. Entre los beneficios potenciales destacan mayor rapidez en los permisos, uniformidad de criterios y reducción de trámites físicos, aunque también surgen desafíos operativos relacionados con la capacitación y la interoperabilidad tecnológica entre plataformas.
La Ley 21.770 representa un avance estructural en la gestión pública, orientado a equilibrar eficiencia y resguardo sanitario. Para el sector farmacéutico, se perfila como una oportunidad de modernización, siempre que su aplicación preserve la seguridad, trazabilidad y equidad regulatoria que exige la dispensación de medicamentos.

