Coquimbo prueba retiro gratuito de medicamentos GES en farmacias privadas para reducir traslados y esperas

Más de 100 pacientes del Hospital San Pablo podrán retirar Tolterodina 2 mg en tres locales Salcobrand de la comuna. El convenio forma parte de una estrategia más amplia de Cenabast que busca acercar los tratamientos hospitalarios a los pacientes y reducir las barreras territoriales de acceso.

Para una persona que vive lejos de un hospital, recibir un medicamento gratuito no significa necesariamente acceder a él sin costo. Hay pasajes, tiempo de traslado, permisos laborales y horas de espera que también forman parte del esfuerzo que un paciente debe asumir para mantener su tratamiento.

Esa es la barrera que Cenabast, el Hospital San Pablo de Coquimbo y Salcobrand intentarán reducir mediante un nuevo piloto que permitirá a pacientes del establecimiento retirar medicamentos GES sin costo en tres sucursales de la cadena ubicadas en la comuna.

El convenio fue anunciado este 19 de octubre y forma parte de “Remedios más cerca de ti”, estrategia con la que Cenabast está probando distintas modalidades para acercar los tratamientos desde los establecimientos públicos hacia puntos de entrega más próximos a los usuarios.

En su primera etapa, la iniciativa contempla a 100 pacientes de urología y ginecología del Hospital de Coquimbo que utilizan Tolterodina 2 mg para el tratamiento de vejiga hiperactiva. Una vez que el modelo entre en funcionamiento, podrán retirar gratuitamente el medicamento en tres locales Salcobrand de la comuna.

Por ahora, el piloto todavía no está operativo. La firma del convenio abre una etapa de integración tecnológica y coordinación entre las instituciones, que deberán definir los procedimientos de entrega, trazabilidad y seguimiento antes de comenzar los retiros.

El medicamento es gratuito; llegar hasta él no siempre lo es

El problema que intenta resolver el modelo parece simple, pero expone una desigualdad menos visible dentro del sistema de salud. Dos pacientes pueden tener garantizado exactamente el mismo medicamento y enfrentar condiciones muy distintas para obtenerlo.

Quien vive cerca del establecimiento asistencial puede retirar su tratamiento con un desplazamiento relativamente breve. Para una persona que vive más lejos, trabaja durante el horario de atención o depende del transporte público, el mismo trámite puede significar varias horas, gasto adicional y reorganización de su jornada.

Cenabast plantea que sus pilotos de acercamiento territorial buscan reducir justamente esos costos indirectos: traslados, tiempos de espera y congestión en las farmacias hospitalarias.

En el caso de Coquimbo, el hospital mantendrá la responsabilidad sobre la indicación y programación del tratamiento. Cenabast abastecerá los medicamentos a través de la droguería de Salcobrand y las sucursales habilitadas realizarán la entrega gratuita a las pacientes. El modelo contempla mecanismos de control y trazabilidad para mantener el seguimiento de los tratamientos.

La seremi de Salud de Coquimbo, Karen Irribarra, destacó además que las usuarias podrán acceder a sus medicamentos en tres sucursales disponibles en la comuna, incluyendo la posibilidad de retirar durante fines de semana. El cambio puede parecer menor desde la logística, pero adquiere otra dimensión cuando se traduce en tiempo que una persona deja de perder trasladándose hasta un hospital.

Coquimbo forma parte de una estrategia más amplia

El convenio no es un hecho aislado. Cenabast viene desarrollando distintos pilotos bajo la estrategia “Remedios más cerca de ti”, cuyo objetivo declarado es cambiar la lógica tradicional de entrega de tratamientos: que el medicamento se acerque al paciente y no necesariamente el paciente al establecimiento hospitalario.

Uno de esos modelos ya se encuentra en funcionamiento en el Hospital de Los Ángeles, donde pacientes de urología pueden retirar medicamentos gratuitos en sucursales de Salcobrand. En septiembre, otro piloto comenzó con pacientes del Hospital Barros Luco Trudeau, mediante el retiro de tratamientos en farmacias privadas adheridas a la Ley Cenabast.

También existen experiencias de despacho domiciliario y proyectos con dispensadores automáticos. La estrategia contempla diferentes fórmulas porque la barrera de acceso no es idéntica en todos los territorios: en algunos casos es distancia, en otros congestión hospitalaria, disponibilidad horaria o dificultad de desplazamiento.

Eso convierte al piloto de Coquimbo en algo más que una alianza particular entre un hospital y una cadena. Forma parte de una experimentación más amplia sobre cómo debe organizarse la última etapa de entrega de medicamentos financiados por el sistema público.

Una red privada dentro de la última milla pública

El modelo introduce además una frontera interesante entre el sistema público y el privado.

El tratamiento continúa siendo indicado por el hospital y entregado sin costo al paciente, pero el punto físico donde se concreta el retiro pertenece a una cadena comercial. Salcobrand participa como parte de la operación logística y farmacéutica, mientras la responsabilidad clínica del tratamiento permanece en la red asistencial.

Eso obliga a separar dos discusiones que fácilmente podrían confundirse.

La primera es si la participación de una farmacia privada mejora efectivamente el acceso del paciente. La segunda es si este tipo de modelo resulta sostenible, replicable y equitativo cuando se lleva a comunas donde la infraestructura comercial es distinta.

En Coquimbo existen tres sucursales habilitadas para este piloto. Pero no todas las localidades tienen la misma presencia de cadenas ni la misma densidad de farmacias. Por eso, si la estrategia pretende convertirse en una política de mayor escala, deberá demostrar que también puede adaptarse a territorios donde la oferta comercial es menor.

El punto no es quién entrega el medicamento. El punto es si el sistema consigue disminuir una barrera concreta sin crear otra.

Lo que todavía falta medir

La información difundida permite conocer cómo funcionará el piloto, pero todavía deja preguntas relevantes.

No se ha informado, por ejemplo, cuánto tiempo empleaban actualmente estas pacientes en desplazarse hasta el Hospital San Pablo, cuál era el gasto promedio asociado al traslado o cuánto demoraban en retirar su tratamiento. Tampoco existen todavía datos sobre cuánto disminuirán esas cargas cuando el modelo comience a operar.

Esas mediciones serán importantes porque permitirán saber si la iniciativa produce una mejora cuantificable para las pacientes o si su principal efecto termina concentrándose en la descongestión de la farmacia hospitalaria.

También será necesario observar continuidad de tratamiento, disponibilidad efectiva del medicamento, tiempos de reposición, eventuales quiebres de stock y percepción de las usuarias.

Un piloto no necesita demostrar desde el primer día que puede resolver todo el problema. Sí necesita generar evidencia suficiente para saber si vale la pena ampliarlo.

La desigualdad también se mide en tiempo y distancia

Cuando se habla de acceso a medicamentos, el debate suele concentrarse en precio y disponibilidad. Pero el acceso tiene otras dimensiones.

Una persona puede tener derecho a un tratamiento y, al mismo tiempo, enfrentar barreras de tiempo, transporte, horarios o distancia que dificulten ejercer ese derecho en la práctica.

El piloto de Coquimbo intenta intervenir precisamente en ese punto.

Su valor no estará únicamente en permitir que 100 pacientes retiren Tolterodina fuera del hospital, sino en demostrar si un cambio relativamente simple en la logística puede disminuir una desigualdad que muchas veces permanece invisible: la diferencia entre tener un medicamento garantizado y poder realmente obtenerlo.

Si el modelo funciona, la siguiente pregunta será inevitable.

¿Puede llegar también a quienes viven donde hoy existen menos alternativas?

Porque en medicamentos, el acceso no termina cuando el sistema financia el tratamiento.

Termina cuando el paciente puede efectivamente recibirlo.

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