¿Puede una farmacia vender medicamentos sin margen? Así funciona el modelo de suscripción de Marketcare
La startup chilena sostiene su negocio en membresías mensuales y declara vender medicamentos y productos de farmacia al costo de adquisición. El modelo ya opera con empresas y clientes individuales, pero todavía deja preguntas abiertas sobre su estructura de costos y escalabilidad.
Una farmacia que afirma vender medicamentos sin ganar dinero en cada caja parece, a primera vista, una contradicción. Pero esa es precisamente la apuesta de Marketcare, una startup chilena que intenta cambiar la lógica tradicional del negocio farmacéutico: en vez de depender principalmente del margen aplicado a los productos, cobra una membresía mensual y ofrece a sus socios precios que la empresa define como “al costo”.
La idea es simple de explicar, aunque más compleja de ejecutar. Una persona paga una suscripción. Luego compra medicamentos, dermocosmética, productos de higiene, suplementos y otros artículos disponibles en la plataforma. Marketcare declara que, para sus miembros, esos productos se venden sin margen de ganancia para la empresa.
El modelo también tiene una segunda puerta de entrada: las empresas. En ese caso, el empleador contrata la membresía como beneficio laboral y el trabajador accede a los precios reservados para socios. Marketcare ofrece planes corporativos desde $5.990 más IVA mensuales por trabajador, mientras el plan personal publicado cuesta $7.990 al mes, según señalan en la propia plataforma.
La pregunta entonces aparece sola: si Marketcare no obtiene margen del medicamento, ¿Dónde está el negocio?
En la membresía.
El “Costco de las farmacias”
El concepto nació de una referencia bastante conocida fuera del mundo farmacéutico: Costco.
Marketcare fue fundada por Sebastián Sánchez, Nicolás Molina, Arístides López y Philipp Gerhard. Según contaron a Diario Financiero, el modelo se inspiró en el esquema de suscripción de la cadena estadounidense, donde el cliente paga por pertenecer y accede a productos con márgenes reducidos.
“Empezamos a tirar ideas hasta que llegamos al modelo de suscripción, inspirados en CostCo”, explicó Nicolás Molina, COO de Marketcare, a Diario Financiero.
En la misma entrevista Sebastián Sánchez lo describió todavía más directamente : “Si yo un ibuprofeno se lo compro a 100 pesos al laboratorio, yo a ti te lo vendo a 100 pesos. Ese es el modelo. No hay lucro con el producto”.
Quién compra, quién vende y quién paga
El funcionamiento es menos confuso de lo que puede parecer.
Marketcare es una empresa privada y actúa como vendedor. Sus términos señalan que MARKET-CARE SpA opera un e-commerce que permite comprar medicamentos y otros productos de farmacia. También contempla ventas para personas sin membresía a precios de mercado, aunque el beneficio central está reservado a los suscriptores. Una persona puede pagar directamente su membresía y comprar en la plataforma.
También puede ser trabajador de una empresa que financia ese beneficio. En ese caso, la compañía paga la suscripción y el trabajador compra después los productos que necesita. El plan corporativo permite además incorporar cargas adicionales y contempla despacho gratuito al lugar de trabajo una vez por semana.
Dicho de otra manera: la empresa compra el beneficio; el trabajador compra el medicamento.
El verdadero motor está en las empresas
Marketcare nació con una propuesta para consumidores, pero el crecimiento parece haberse concentrado en el mercado corporativo.
Según cifras entregadas por sus propios fundadores a Ecosistema Startup, a junio de 2026 la compañía tenía 155 empresas activas y 6.885 trabajadores cubiertos, mientras aproximadamente el 85% de sus suscripciones provenía del canal B2B.
El mismo reporte señala que Marketcare dispone de más de 12.000 productos y que sus fundadores estiman un ahorro promedio cercano al 53% frente a precios de mercado.
Una farmacia online, pero no exclusivamente virtual
Otro punto que puede generar confusión es pensar que Marketcare funciona solamente como una plataforma tecnológica. No es así. La empresa se presenta como farmacia online con soporte físico se ubica en Manquehue Sur 392, Las Condes. Sus términos regulan directamente la compra de medicamentos, mientras su sitio corporativo ofrece venta y membresías tanto para personas como para empresas.
Eso la diferencia de un marketplace que solamente conecta vendedores con compradores. Marketcare participa directamente en la operación farmacéutica.
Medicamentos, pero también mucho más
El negocio tampoco depende exclusivamente de remedios. La plataforma ofrece productos de higiene, belleza, suplementos, dermocosmética y otras categorías. Esto es relevante porque ayuda a entender cómo puede funcionar económicamente una farmacia que declara renunciar al margen sobre determinados productos.
Marketcare sostiene que el ingreso principal proviene de las membresías. Sin embargo, no existe aún información pública suficiente para determinar qué proporción de su facturación proviene de medicamentos, membresías u otras categorías de productos. Ese es uno de los puntos que todavía queda abierto.
De una idea a una empresa con inversionistas
El modelo ya superó la etapa experimental En 2025, Marketcare levantó US$350 mil del fondo Swiss Precision Project, vinculado a Thomas Arthur Bata III, quien además se incorporó al directorio. Los recursos serían utilizados para crecimiento en Chile, desarrollo tecnológico y exploración internacional.
Más recientemente, los fundadores reportaron una facturación cercana a $70 millones mensuales y proyectaron superar los $100 millones. El crecimiento corporativo parece ser la pieza clave. Una farmacia tradicional necesita vender más productos para aumentar ingresos. Marketcare intenta agregar otra variable: aumentar el número de miembros.
El modelo pone una pregunta incómoda sobre la mesa
La innovación de Marketcare no está simplemente en vender medicamentos por internet.
Eso ya existe. Lo novedoso es intentar separar el ingreso de la farmacia del margen aplicado sobre cada medicamento.
Y ahí el modelo toca una discusión más profunda.
Durante décadas, buena parte del debate sobre precios de medicamentos se ha concentrado en cuánto margen agrega cada eslabón de la cadena. Marketcare propone otra ecuación: cobrar por pertenecer y reducir el margen del producto.
¿Es sostenible a largo plazo? ¿Puede replicarse en una farmacia independiente? ¿Funciona igual para un paciente que compra medicamentos todos los meses que para una persona que apenas utiliza la farmacia? ¿Qué ocurre cuando el costo de la membresía supera el ahorro obtenido?
Por ahora el experimento ya está en marcha. Y probablemente ese sea su principal mérito ya que Marketcare no está prometiendo una nueva molécula, un robot dispensador ni una aplicación revolucionaria. Está cuestionando algo mucho más básico: la forma en que una farmacia gana dinero.
Si el modelo resulta sostenible, podría abrir una conversación relevante para un sector donde el precio de los medicamentos sigue siendo uno de los temas más sensibles para los pacientes.

