FQP.35 conecta industria y startups para acelerar innovación en salud en Chile

Transformar una investigación científica en una solución capaz de llegar a un hospital, una farmacia o un paciente suele exigir mucho más que un buen resultado de laboratorio. Con esa brecha como foco, Farmoquímica del Pacífico (FQP) abrió FQP.35, una oficina instalada en StartupLab.01 destinada a vincular la experiencia de la industria farmacéutica con investigadores, universidades y startups científico-tecnológicas.

La iniciativa pretende acompañar proyectos en áreas que suelen determinar si una innovación logra avanzar hacia el mercado: regulación, propiedad intelectual, validación, financiamiento, escalamiento productivo y estrategias de comercialización. La apertura fue informada este 31 de agosto por El Diario Santiago.

El movimiento incorpora a una compañía farmacéutica con más de 190 años de trayectoria a un ecosistema concebido específicamente para acelerar empresas de base científica. StartupLab.01, impulsado por Corfo y Fundación Chile, se define como el primer hub deep tech del país y dispone de laboratorios especializados, espacios de trabajo y programas destinados a validar y escalar tecnologías.

El desafío no termina en el laboratorio

La propuesta de FQP.35 parte de un problema frecuente en la innovación sanitaria: desarrollar conocimiento científico no garantiza que este pueda transformarse en un producto viable.

Vicente Astorga, presidente de Farmoquímica del Pacífico, sostuvo que “Chile tiene ciencia de primer nivel”, en declaraciones recogidas por El Diario Santiago. Su planteamiento apunta a que una de las principales dificultades comienza después del desarrollo científico, cuando los proyectos deben enfrentar exigencias regulatorias, productivas y comerciales para llegar efectivamente a las personas.

La nueva oficina busca incorporarse precisamente en esas etapas. Según los antecedentes difundidos, FQP proyecta aportar experiencia en rutas regulatorias para medicamentos, dispositivos médicos y alimentos funcionales, junto con conocimientos sobre acceso a mercados nacionales e internacionales y comunicación del valor científico de las tecnologías.

No significa que FQP.35 vaya a convertir automáticamente investigaciones en productos farmacéuticos ni que los proyectos que pasen por el espacio tengan asegurada su aprobación sanitaria. Su propósito declarado es entregar capacidades y conexiones que permitan anticipar obstáculos que pueden frenar una innovación antes de llegar al mercado.

StartupLab.01: un puente entre ciencia e industria

La instalación tampoco ocurre en un espacio convencional de coworking.

StartupLab.01 cuenta con cerca de 1.000 metros cuadrados de laboratorios especializados y está orientado a startups deep tech que necesitan avanzar desde fases de validación tecnológica hacia etapas de comercialización. Su modelo contempla conexión con expertos, infraestructura científica y relacionamiento con empresas e instituciones capaces de apoyar el escalamiento.

La directora ejecutiva del hub, Francisca Contreras, señaló a El Diario Santiago que uno de los objetivos es “generar puentes sólidos de colaboración público-privada”, al explicar el valor de incorporar empresas consolidadas al ecosistema.

Ese vínculo puede resultar especialmente relevante en salud, donde los tiempos de desarrollo, las validaciones y las exigencias regulatorias son generalmente más complejos que en otros sectores tecnológicos.

Una farmacéutica histórica entra al ecosistema deep tech

La llegada a StartupLab.01 también supone un cambio de entorno para FQP.

La compañía fue fundada en Valparaíso en 1834 por Antonio Puccio y se presenta actualmente como el laboratorio farmacéutico de mayor trayectoria en Chile. En su información institucional, la empresa incorpora explícitamente la innovación dentro de los valores que orientan su desarrollo.

FQP.35 conecta ahora esa experiencia industrial con emprendimientos que trabajan bajo una lógica distinta: equipos pequeños, tecnologías de base científica, ciclos de validación prolongados y necesidad de capital y conocimiento especializado antes de poder competir comercialmente.

El modelo recoge además experiencias de ecosistemas internacionales de ciencias de la vida, entre ellos Basilea, donde la interacción entre universidades, investigación, hospitales, inversión e industria farmacéutica ha sido uno de los componentes del desarrollo tecnológico regional. Esa referencia fue mencionada por FQP al presentar la iniciativa, aunque su aplicación en Chile dependerá de los resultados concretos que consiga el nuevo espacio.

Del desarrollo científico a soluciones aplicables

Para el ecosistema farmacéutico, el interés de FQP.35 está menos en la apertura física de una oficina que en el modelo que propone: incorporar conocimientos regulatorios y comerciales antes de que los proyectos lleguen a etapas avanzadas.

Una innovación sanitaria puede funcionar técnicamente y aun así fracasar si no cuenta con una ruta regulatoria viable, evidencia suficiente, protección de propiedad intelectual, capacidad productiva o un modelo que permita financiar su llegada al mercado.

Precisamente ahí se medirá el resultado de FQP.35: en su capacidad para ayudar a que desarrollos científicos chilenos logren atravesar ese camino y transformarse eventualmente en soluciones disponibles para el sistema de salud.

La iniciativa abre así una experiencia que FarmaHoy seguirá observando. Más que celebrar la innovación como concepto, el desafío será comprobar cuántos proyectos logran validar, escalar y llegar efectivamente a pacientes.

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