Proyecto busca flexibilizar la dirección técnica de farmacias para ampliar cobertura en zonas sin acceso
La iniciativa ingresada a la Cámara permitiría que profesionales o técnicos de nivel superior del área de la salud, con formación específica, puedan asumir la dirección técnica de una farmacia. Sus autores sostienen que la medida facilitaría nuevas aperturas en comunas rurales, pero el cambio toca una función sanitaria que hoy concentra responsabilidades clave sobre dispensación, control y uso racional de medicamentos.
Chile arrastra desde hace años un problema de distribución territorial de farmacias: existen comunas donde el acceso a medicamentos obliga a recorrer largas distancias, mientras la mayor oferta se concentra en centros urbanos con suficiente densidad y demanda para sostener económicamente estos establecimientos.
Sobre ese diagnóstico se construye un proyecto de ley ingresado a la Cámara que propone modificar quién puede ejercer la dirección técnica de una farmacia.
La iniciativa, correspondiente al boletín 18.719-11, busca que esa función pueda ser asumida no sólo por químicos farmacéuticos o farmacéuticos, sino también por personas que cuenten con un título profesional o técnico de nivel superior del área de la salud y acrediten formación específica en farmacología, dispensación de medicamentos, gestión farmacéutica y normativa sanitaria aplicable a establecimientos farmacéuticos.
El proyecto ingresó el 21 de septiembre y fue remitido a la Comisión de Salud durante octubre.
Su argumento principal es económico y territorial: flexibilizar la exigencia profesional reduciría una de las barreras de entrada para instalar farmacias en localidades donde el volumen de ventas es insuficiente para sostener la estructura de costos de un establecimiento tradicional.
Pero la propuesta interviene también sobre una figura que la legislación chilena no concibe únicamente como requisito administrativo.
La farmacia está definida legalmente como un centro de salud
La normativa vigente establece que las farmacias son centros de salud y les asigna funciones vinculadas al uso racional de los medicamentos.
Actualmente, el Código Sanitario determina que deben ser dirigidas técnicamente por un químico farmacéutico presente durante todo el horario de funcionamiento del establecimiento.
Ese profesional no se limita a firmar una autorización.
Entre sus responsabilidades se encuentra realizar o supervisar la dispensación, verificar que los medicamentos se entreguen conforme a la receta y a sus condiciones de venta, informar a los pacientes, responder consultas sobre el uso de los productos y mantener vigilancia sobre los aspectos técnico-sanitarios de la farmacia.
El Decreto 466 añade obligaciones particulares respecto de medicamentos sometidos a controles legales especiales, custodia de estupefacientes y psicotrópicos, registros, fraccionamiento y supervisión del personal.
Por eso, modificar quién puede ejercer la dirección técnica significa modificar también quién asumirá esas responsabilidades.
Qué propone exactamente el proyecto
La iniciativa no plantea que una farmacia pueda operar sin responsable técnico.
Lo que propone es ampliar el universo de personas habilitadas para asumir esa responsabilidad.
Además del químico farmacéutico o farmacéutico, podrían ejercer la función profesionales o técnicos de nivel superior del área de la salud que cuenten con formación específica en cuatro ámbitos: farmacología, dispensación de medicamentos, gestión farmacéutica y normativa sanitaria.
Ésa es una distinción importante.
Decir simplemente que el proyecto pretende abrir “farmacias sin químico farmacéutico” describe parte de la modificación, pero puede ocultar que la propuesta mantiene la existencia de una dirección técnica y pretende reemplazar la exclusividad profesional actual por un sistema más amplio de habilitación.
Lo que todavía requerirá discusión legislativa es cómo se acreditará esa formación, qué extensión deberá tener, qué profesiones o carreras quedarían comprendidas y si las responsabilidades actualmente reservadas al químico farmacéutico se trasladarán de manera íntegra o diferenciada.

El argumento: cerca de 50 comunas sin farmacia
El diputado Diego Vergara, uno de los impulsores de la iniciativa, ha sostenido que cerca de 50 comunas del país no cuentan actualmente con una farmacia y que esta carencia afecta especialmente a adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
El problema territorial no es nuevo.
Durante años distintas políticas y proyectos han intentado responder a comunas sin oferta farmacéutica mediante almacenes farmacéuticos, farmacias itinerantes, establecimientos vinculados a municipios y soluciones de comercio electrónico.
El propio Código Sanitario contempla la posibilidad de autorizar farmacias itinerantes en lugares donde no existan establecimientos y obliga al Ministerio de Salud a adoptar medidas para asegurar disponibilidad de medicamentos en territorios sin puntos de expendio.
La discusión, por tanto, no es si existe una brecha de acceso. Esa brecha está ampliamente reconocida.
La discusión es si flexibilizar la dirección técnica es una respuesta adecuada para resolverla.
¿Es el químico farmacéutico la principal barrera económica?
Los autores del proyecto sostienen que la exigencia de contratar un químico farmacéutico eleva los costos operacionales y puede volver inviable una farmacia ubicada en una zona con baja demanda.
La hipótesis es plausible desde el punto de vista económico, pero todavía no está demostrada como explicación principal de la falta de farmacias en esas comunas.
La viabilidad de un establecimiento también depende de población, volumen de recetas, rotación del inventario, transporte, abastecimiento, arriendo, costos logísticos, disponibilidad de proveedores y capacidad de mantener stock suficiente sin generar pérdidas por vencimiento.
Reducir un costo profesional podría mejorar la ecuación económica, pero no permite asegurar por sí solo que nuevos operadores efectivamente se instalarán en localidades pequeñas.
Tampoco permite concluir anticipadamente que la medida disminuirá el precio de los medicamentos.
El diputado Vergara ha señalado que una mayor cantidad de farmacias debería aumentar la competencia y tender a reducir precios. Por ahora, eso corresponde al resultado esperado por los autores del proyecto y no a un efecto demostrado.
El otro lado de la ecuación es sanitario
Si la discusión fuese exclusivamente económica, la evaluación sería relativamente sencilla: comparar cuánto cuesta mantener la dirección técnica actual y cuánto disminuirían los gastos de operación bajo el nuevo modelo.
Pero una farmacia maneja productos cuyo uso incorrecto puede generar consecuencias sanitarias.
La legislación entrega al director técnico funciones de supervisión sobre dispensación, medicamentos sometidos a control legal, fraccionamiento, almacenamiento y orientación al paciente precisamente porque el sistema busca introducir una barrera profesional entre el medicamento y determinados riesgos asociados a su utilización.
La pregunta que deberá responder el Congreso es si la formación propuesta para profesionales o técnicos de otras áreas permite mantener un nivel equivalente de resguardo.
Eso no puede responderse únicamente observando el título profesional de origen.
Será necesario conocer el contenido de la formación exigida, la capacidad de fiscalización, los mecanismos de acreditación y las competencias concretas que tendría quien asuma la dirección técnica.
Una solución nacional para un problema territorial
Hay otro aspecto que merece atención.
El problema invocado por el proyecto está principalmente en comunas y zonas rurales sin cobertura, pero la modificación propuesta al Código Sanitario podría tener un alcance más amplio dependiendo de cómo quede redactada finalmente.
Si la flexibilización no queda vinculada expresamente a territorios sin farmacia, zonas rurales o localidades con determinadas condiciones de acceso, podría terminar modificando la dirección técnica del sistema farmacéutico completo y no sólo la respuesta a lugares desatendidos.
Ésa será una de las cuestiones centrales que FarmaHoy seguirá durante la tramitación.
La diferencia no es menor.
Una excepción territorial diseñada para comunas sin acceso responde a una lógica distinta de una liberalización general del requisito profesional.
El proyecto recién comienza su tramitación
La iniciativa se encuentra en primer trámite constitucional en la Cámara y fue enviada a la Comisión de Salud. Eso significa que el texto puede experimentar modificaciones sustantivas antes de llegar siquiera a una primera votación en Sala.
Tampoco existe actualmente una nueva habilitación para que otros profesionales o técnicos asuman la dirección de farmacias. La regla vigente continúa siendo la dirección técnica a cargo de un químico farmacéutico.
En los próximos días, FarmaHoy recogerá además la posición de organizaciones que representan a farmacias independientes para conocer cómo evalúan la propuesta, si consideran que la exigencia profesional constituye efectivamente una barrera relevante para abrir nuevos establecimientos y qué alternativas plantean para ampliar cobertura en zonas desatendidas.
La discusión recién comienza, pero plantea una pregunta que va bastante más allá de una profesión.
Chile necesita resolver cómo llevar medicamentos a territorios donde una farmacia tradicional no logra instalarse. La cuestión es qué exigencias pueden flexibilizarse para mejorar ese acceso sin reducir el estándar sanitario que debe acompañar la dispensación de medicamentos.
Ahí estará el verdadero debate.

