Auxiliares de farmacia buscan reconocimiento legal y límites a la polifuncionalidad

Un proyecto presentado en la Cámara pretende incorporar al Código Sanitario una definición expresa de los auxiliares de farmacia y delimitar sus funciones. Mauricio Acevedo, presidente de FENATRAFAR, advierte a FarmaHoy que la polifuncionalidad no es solo un problema laboral: también puede afectar la dispensación segura de medicamentos.

Durante años han estado detrás del mesón, reciben recetas, manejan medicamentos, controlan existencias y trabajan bajo supervisión del químico farmacéutico. Sin embargo, su figura todavía no tiene un reconocimiento expreso y desarrollado dentro del Código Sanitario.

Ese es el problema que intenta abordar un proyecto presentado en agosto por la diputada Ana María Gazmuri, junto a otros parlamentarios, para incorporar legalmente el rol de los auxiliares de farmacia, establecer con mayor claridad sus funciones y evitar que sean destinados a tareas completamente ajenas a su actividad sanitaria.

La discusión, sin embargo, no parte desde cero.

Hoy el Decreto 466, que regula farmacias, droguerías, almacenes farmacéuticos, botiquines y depósitos autorizados, ya define al auxiliar de farmacia como una persona que debe contar con autorización sanitaria y desempeñarse bajo supervisión del Director Técnico. También exige enseñanza media completa, experiencia previa en labores vinculadas a productos farmacéuticos y aprobar un examen de competencia ante la autoridad sanitaria.

La diferencia está en otro punto: el Código Sanitario no desarrolla de manera expresa esta figura ni establece con detalle sus límites funcionales. Eso es precisamente lo que la iniciativa busca modificar.

“Es un problema laboral y sanitario”

Para Mauricio Acevedo Sandoval, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores de Farmacias (FENATRAFAR), la discusión no puede reducirse a una reivindicación laboral.

“Ambos, y son inseparables. Es sanitario porque está en juego la seguridad del paciente y el uso racional de medicamentos. Es laboral porque la falta de reconocimiento genera bajos sueldos, alta rotación, polifuncionalidad abusiva y falta de carrera técnica. Mejorar la condición laboral del auxiliar mejora la seguridad sanitaria”, afirmó Acevedo en entrevista con FarmaHoy.

La Federación estima que en Chile existen entre 18 mil y 25 mil trabajadores desempeñando funciones de auxiliar de farmacia en cadenas, establecimientos independientes, almacenes farmacéuticos y recintos asistenciales.

Pero hay que hacer una precisión: esa cifra corresponde a una estimación de FENATRAFAR y no existe actualmente un registro oficial nacional que permita comprobarla. Precisamente, la creación de un registro es una de las demandas planteadas por la organización.

Guardias, aseo, reposición y atención de medicamentos

Acevedo sostiene que en grandes cadenas existen auxiliares que, además de sus labores relacionadas con medicamentos, son destinados a funciones de seguridad, limpieza, reposición de perfumería, etiquetado de precios o bodegaje de otras áreas.

“Se usa al auxiliar como comodín barato para no contratar personal de aseo o seguridad, sacándolo de su rol sanitario y exponiéndolo a accidentes y agresiones para los que no fue contratado”, señaló el dirigente a FarmaHoy.

La denuncia no ocurre en un vacío jurídico.

En septiembre de 2025, la Dirección del Trabajo emitió un pronunciamiento específicamente referido a auxiliares de farmacia y polifuncionalidad. El organismo recordó que los contratos pueden contener más de una función, pero estas deben ser específicas, alternativas o complementarias, y no pueden dejar al trabajador sujeto al arbitrio del empleador.

El dictamen concluyó que no se ajustarían a derecho cláusulas que asignen a los auxiliares tareas que no sean alternativas o complementarias a sus funciones propias.

Ese antecedente fortalece una parte importante del debate: el problema de la polifuncionalidad ya había llegado a la institucionalidad laboral antes de que se presentara el nuevo proyecto.

Cuando la polifuncionalidad alcanza al medicamento

Mauricio Acevedo, presidente de FENATRAFAR.

Para FENATRAFAR, el problema comienza a ser sanitario cuando la multiplicidad de tareas aleja al auxiliar de las labores para las cuales fue autorizado.

“Si el auxiliar está en la puerta como guardia o limpiando, no está apoyando la dispensación segura. Genera distracción de la labor principal, estrés laboral y la atención se hace apurada sin el debido cuidado”, sostuvo Acevedo en conversación con FarmaHoy.

La afirmación debe entenderse dentro de los límites establecidos por la legislación.

El auxiliar no reemplaza al químico farmacéutico. De hecho, el Decreto 466 establece expresamente que, en ausencia del Director Técnico, el propietario y el personal auxiliar no pueden ejercer funciones propias del químico farmacéutico, salvo que posean esa calidad profesional.

Acevedo reconoce esa separación y sostiene que la propuesta no busca modificarla.

“El auxiliar actúa siempre bajo la dirección y responsabilidad del Químico Farmacéutico Director Técnico. El QF es quien garantiza la dispensación, la farmacovigilancia y la orientación al paciente”, explicó a FarmaHoy.

Es una distinción fundamental: reconocer al auxiliar no significa equiparar sus competencias con las del profesional químico farmacéutico.

Un debate que comenzó antes del proyecto actual

El reclamo tampoco nació en agosto.

En octubre de 2024, un grupo transversal de diputados presentó la Solicitud de Resolución N°1.386, solicitando al Ejecutivo revisar la posibilidad de modificar el Decreto 466 para complementar la regulación de los auxiliares de farmacia. La Cámara aprobó posteriormente la solicitud por 117 votos a favor, uno en contra y ninguna abstención.

Durante la discusión parlamentaria de marzo de 2025, Ana María Gazmuri destacó expresamente a Mauricio Acevedo y a FENATRAFAR como uno de los actores que había alertado sobre la necesidad de revisar esta regulación.

El paso dado en 2026 es distinto: ya no se busca solamente modificar un reglamento, sino incorporar una definición y funciones directamente en el Código Sanitario.

Qué busca cambiar el proyecto

Según los antecedentes públicos disponibles, la iniciativa pretende reconocer a los auxiliares como trabajadores del área de la salud y establecer expresamente funciones relacionadas con asistencia a pacientes, apoyo en la dispensación conforme a receta, control de existencias, almacenamiento, conservación de productos farmacéuticos, orientación sobre uso racional y colaboración con el químico farmacéutico.

También busca prohibir que sean obligados a realizar funciones ajenas a su cargo, como tareas de aseo o seguridad.

Acevedo plantea además que debería existir un sistema formal de certificación y registro.

Según explicó a FarmaHoy, FENATRAFAR espera que el nuevo esquema exija formación reconocida y que los auxiliares queden incorporados a un registro administrado por la autoridad sanitaria.

Metas de venta: otra preocupación de los trabajadores

Acevedo también introduce un segundo conflicto: los incentivos asociados a la venta de medicamentos.

El dirigente sostiene que existen sistemas de metas que pueden terminar vinculando bonos al número de transacciones que contienen productos farmacéuticos, cuestión que, a su juicio, podría entrar en tensión con el artículo 100 del Código Sanitario.

La norma efectivamente prohíbe incentivos destinados a inducir a privilegiar el uso, prescripción, dispensación, venta o administración de uno o más productos farmacéuticos.

Pero aquí también es necesaria una precisión: la existencia concreta de una infracción depende de cómo opere cada sistema de incentivos y debe ser determinada por la autoridad competente. No basta con la existencia de un bono o meta para concluir automáticamente que se vulneró la norma.

El ISP ya ha fiscalizado históricamente este tipo de prácticas. En 2017, por ejemplo, canceló autorizaciones sanitarias de siete farmacias luego de constatar incentivos monetarios dirigidos a trabajadores para privilegiar la venta de determinados productos.

El proyecto que FENATRAFAR quiere acelerar

Para Acevedo, el objetivo ahora es que la discusión avance en el Congreso con participación efectiva de quienes trabajan diariamente en las farmacias.

“Queremos que se entienda que este es un proyecto pro-seguridad del paciente y pro-trabajo decente. Esperamos que tenga tramitación con urgencia y que sea escuchada la voz de los trabajadores en la Comisión de Salud”, afirmó a FarmaHoy.

La discusión expone un problema que durante años permaneció escondido detrás del mesón.

El auxiliar ya existe, está autorizado, tiene requisitos y trabaja dentro de una estructura sanitaria. Lo que falta resolver es hasta dónde llegan sus funciones, cuáles no le corresponden y qué nivel de reconocimiento legal debe tener.

Porque detrás de una receta, una caja entregada y una orientación al paciente también existe una organización del trabajo.

Y cuando esa organización falla, el problema deja de ser exclusivamente laboral.

Puede terminar llegando hasta el medicamento.