FDA aprueba lirafugratinib para un subgrupo de cáncer de vías biliares con alteraciones FGFR2
La agencia estadounidense autorizó Lyrfigtu, de Elevar Therapeutics, para adultos con colangiocarcinoma irresecable, localmente avanzado o metastásico que ya recibieron tratamiento y presentan fusiones u otros reordenamientos del gen FGFR2. En el estudio REFOCUS, la terapia alcanzó una tasa de respuesta objetiva de 46% y una duración mediana de respuesta de 11,8 meses.
La oncología de precisión sumó este 23 de septiembre una nueva herramienta para uno de los tumores de peor pronóstico y menores opciones terapéuticas. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprobó lirafugratinib, comercializado como Lyrfigtu, para adultos con colangiocarcinoma previamente tratado, irresecable, localmente avanzado o metastásico, siempre que el tumor presente una fusión u otro reordenamiento del gen FGFR2.
La autorización no está dirigida a todos los pacientes con cáncer de vías biliares, y esa diferencia es central para comprender el avance. Lirafugratinib es una terapia dirigida que actúa sobre una alteración molecular específica, por lo que su uso exige identificar previamente a los pacientes cuyo tumor presenta esa característica genética.
La aprobación se sustentó en el estudio REFOCUS, un ensayo multicéntrico, abierto y de un solo brazo que incluyó a 116 pacientes con colangiocarcinoma avanzado o metastásico que habían recibido previamente quimioterapia o quimioinmunoterapia y que no habían sido tratados antes con inhibidores de FGFR.

Una respuesta tumoral en casi la mitad de los pacientes evaluados
Los participantes recibieron lirafugratinib en una dosis oral de 70 miligramos una vez al día hasta progresión de la enfermedad o aparición de toxicidad inaceptable.
Según la evaluación independiente utilizada por la FDA, la tasa de respuesta objetiva alcanzó 46%, mientras que la duración mediana de la respuesta fue de 11,8 meses.
El resultado adquiere relevancia porque se trata de pacientes que ya habían recibido tratamiento sistémico y cuya enfermedad permanecía en una etapa avanzada. En este escenario clínico, prolongar una respuesta tumoral significativa durante varios meses puede representar una nueva alternativa para un grupo seleccionado de pacientes que hasta ahora disponía de opciones limitadas.
Datos previos del estudio REFOCUS presentados ante la comunidad científica habían mostrado además una tasa de control de enfermedad superior al 96%, una supervivencia libre de progresión mediana cercana a 11 meses y una supervivencia global mediana superior a 22 meses. Esas cifras corresponden al análisis clínico del ensayo y deben interpretarse considerando que se trata de un estudio sin grupo comparador directo.
FGFR2: cuando el perfil molecular define el tratamiento
El colangiocarcinoma agrupa tumores que se originan en las vías biliares y cuya evolución depende, entre otros factores, de su localización, extensión y características moleculares.
Dentro de ese universo existe un subgrupo de tumores, especialmente entre colangiocarcinomas intrahepáticos, que presenta fusiones o reordenamientos de FGFR2. Estas alteraciones pueden actuar como impulsores del crecimiento tumoral y, al mismo tiempo, convertirse en blancos terapéuticos.
Lirafugratinib fue desarrollado precisamente para inhibir FGFR2 y bloquear esa señal de crecimiento.
La lógica refleja uno de los cambios más profundos que ha experimentado la oncología durante los últimos años: ya no basta con clasificar un cáncer únicamente según el órgano donde se originó. Cada vez con mayor frecuencia, el tratamiento depende también de alteraciones genéticas capaces de predecir qué pacientes pueden beneficiarse de una determinada terapia.
En la práctica, la nueva aprobación vuelve a colocar a la caracterización molecular del tumor en el centro de la decisión clínica.
Una aprobación con advertencias relevantes
La autorización no elimina los riesgos asociados al tratamiento.
La información regulatoria de lirafugratinib incorpora advertencias por toxicidad ocular, hiperfosfatemia, mineralización de tejidos blandos y toxicidad embriofetal. Estas condiciones obligan a mantener vigilancia clínica y ajustar el tratamiento cuando corresponda.
La hiperfosfatemia es un efecto conocido de la inhibición de la vía FGFR y puede requerir modificaciones dietarias, medicamentos para disminuir los niveles de fósforo o cambios de dosis. La toxicidad ocular, por su parte, exige atención porque puede comprometer estructuras de la retina y afectar la visión.
La FDA estableció una dosis recomendada de 70 miligramos diarios, mantenida mientras exista beneficio clínico y la toxicidad sea tolerable.
La aprobación recibió además revisión prioritaria y el medicamento había obtenido previamente las designaciones de terapia innovadora y medicamento huérfano, mecanismos utilizados por la agencia estadounidense para facilitar el desarrollo de tratamientos dirigidos a enfermedades graves o poblaciones pequeñas.

Una nueva opción dentro de una familia terapéutica que sigue creciendo
Lirafugratinib no inaugura por sí solo el concepto de inhibir FGFR en colangiocarcinoma. La vía molecular ya había sido validada como blanco terapéutico y existen otros inhibidores utilizados en pacientes seleccionados.
Lo que añade este medicamento es una nueva alternativa diseñada con alta selectividad sobre FGFR2 y con actividad frente a determinadas alteraciones que pueden aparecer durante el desarrollo de resistencia.
Ese punto puede adquirir mayor importancia con el tiempo. Uno de los desafíos de las terapias dirigidas es que los tumores evolucionan y pueden desarrollar mutaciones que reducen la eficacia del tratamiento inicial. La capacidad de inhibir algunas de esas alteraciones secundarias podría ampliar las opciones terapéuticas posteriores, aunque ese potencial deberá seguir evaluándose mediante estudios clínicos.
La aprobación estadounidense no equivale a disponibilidad en Chile
La decisión de la FDA autoriza el medicamento para Estados Unidos, pero no significa que lirafugratinib pueda comercializarse automáticamente en Chile.
Para que un producto farmacéutico pueda distribuirse regularmente en el país debe contar previamente con registro sanitario otorgado por el Instituto de Salud Pública. Ese proceso exige evaluar calidad, seguridad y eficacia antes de autorizar su uso.
En la revisión realizada por FarmaHoy no encontramos antecedentes públicos que permitan afirmar que lirafugratinib cuente actualmente con registro sanitario en Chile.
Por lo tanto, la aprobación estadounidense debe entenderse como un avance regulatorio internacional y no como una incorporación inmediata al arsenal terapéutico disponible en nuestro país.
El desafío ya no es sólo descubrir medicamentos, sino encontrar al paciente correcto
La aprobación de lirafugratinib vuelve a poner sobre la mesa una realidad cada vez más evidente en oncología: desarrollar la molécula es sólo una parte del problema. La otra es identificar al paciente que realmente puede beneficiarse de ella.
Sin estudios moleculares capaces de detectar fusiones o reordenamientos de FGFR2, una terapia dirigida de este tipo pierde buena parte de su sentido clínico.
Por eso el avance plantea una discusión que también alcanza a Chile. La llegada de nuevos tratamientos de precisión obliga a contar con acceso oportuno a biomarcadores, capacidad diagnóstica y circuitos clínicos que permitan transformar una alteración genética en una decisión terapéutica concreta.
En otras palabras, la innovación farmacológica puede avanzar más rápido que la infraestructura necesaria para utilizarla.
Lirafugratinib ofrece ahora una nueva opción para un subgrupo definido de pacientes con colangiocarcinoma avanzado. El siguiente desafío será más amplio: garantizar que quienes tienen esa alteración molecular puedan ser identificados a tiempo y, eventualmente, acceder a terapias diseñadas precisamente para ellos.

